domingo, 17 de febrero de 2008
DU ER SÅ FLINK
Hay que decir que en Noruecia se estila mucho el deshacerse en elogios. A poco que uno haga, enseguida le dicen "du er så flink" Para mi esto siempre había querido decir "qué lista eres". Así que cuando tras soltar una parrafada en noruego, intentar seguir esquiando a mi jefa que ha sido profe de esquí y baja a toda pastilla, explicar algo sobre el programita del que doy clase, etc. etc. etc; alguno me decía du er så flink, mi ego subía por las nubes y yo me quedaba encantada... Soy listuca, soy listuca... Hasta que el otro día, me encuentro con la vecina en el portal y me dice "du er så flink, vas en bici hasta en invierno".... wow, wow, wow, wow... Pero ¿cómo que soy muy lista por ir en bici en invierno? Me parece a mi que flink, no debe querer decir listuca, tiene que ser otra cosa. Vaya, vaya, con lo contenta que estaba yo con la expresioncilla. Ahora que es una coletilla que se puede usar pa' to, no sé yo si va a seguir subiéndome la moral :-)
sábado, 1 de diciembre de 2007
BICICLETA
El ciclismo no es que sea propiedad intrínseca del norueguismo pero, por mi parte, ha sido descubierto en Noruega, así que... Capitulito al canto.
Ya hace meses que compré a bicicleta, animada por Gaute por supuesto que es el que tiene aficción. Yo dejé de montar en bici a los 14, así que ha sido todo un descubrimiento, no sólo como medio de transporte o aparato de deporte; si no también lingüísticamente hablando. Existen bocablos en castellano que yo nunca me había parado a pensar, por ejemplo guardabarros. Será porque desde los 14 no estoy cerca de vehículos de dos ruedas sin propulsión automática, pero no se me había ocurrido que un guardabarros, efectivamente te guarda-del-barro. Bicicleta no tenía, así que claro, tenía que pasar... Día de lluvia + Torriente con pantalón blanco bajando a toda pastilla con bicicleta porque llegaba tarde a escalar = Pantalón negro, cazadora con espalda moteada y Torriente empapada. Tsk, tsk, tsk. Resultado, bicicleta tiene guardabarros, además de otros accesorios:
- Luces trasera y delantera: Véase capítulo "La Luz". Sin luces ni ves, ni te ven... Pero literalmente no se ve un pimiento. Para ir a la ofi atravieso un parque, por supuesto iluminado de forma "aspiracional" (una bombilla que no alumbra y punto); y el otro día de repente veo una especie de serpentina de luces rojas intermitentes a lo lejos, ¿qué era?, pues un perro que en lugar de collar tenía una especie de iluminación navideña en el cuello. El perro iba acompañado de su dueño, está claro, pero ni al animal ni al dueño se les veía hasta que estuvieron a 10 metros.
- Neumáticos con tacos: Está llegando el invierno y empieza a haber hielo en las calles. El hielo caminando tiene peligro, pero con bicicleta y cuesta abajo ya ni te cuento.
- Cestuca delantera: Lo de poner una cestuca en una bici de montaña es idea mía, no compartida por el aficionado. Pero mira, no puedo ir todo el santo día con una mochila a la espalda. La cestuca permite llevar el bolso, aparte de un chaleco reflectante. Tengo que admitir que por las noches voy con él puesto, reduce significativamente el riesgo de ser arrollada, aunque aumenta notoriamente el vitolismo. Es imposible combinar el atuendo diario con una chaleco reflectante :-)
Arriba estamos bicicleta y yo dispuestas a ir a montar en bici por los alrededores de Oslo.
Ya hace meses que compré a bicicleta, animada por Gaute por supuesto que es el que tiene aficción. Yo dejé de montar en bici a los 14, así que ha sido todo un descubrimiento, no sólo como medio de transporte o aparato de deporte; si no también lingüísticamente hablando. Existen bocablos en castellano que yo nunca me había parado a pensar, por ejemplo guardabarros. Será porque desde los 14 no estoy cerca de vehículos de dos ruedas sin propulsión automática, pero no se me había ocurrido que un guardabarros, efectivamente te guarda-del-barro. Bicicleta no tenía, así que claro, tenía que pasar... Día de lluvia + Torriente con pantalón blanco bajando a toda pastilla con bicicleta porque llegaba tarde a escalar = Pantalón negro, cazadora con espalda moteada y Torriente empapada. Tsk, tsk, tsk. Resultado, bicicleta tiene guardabarros, además de otros accesorios:
- Luces trasera y delantera: Véase capítulo "La Luz". Sin luces ni ves, ni te ven... Pero literalmente no se ve un pimiento. Para ir a la ofi atravieso un parque, por supuesto iluminado de forma "aspiracional" (una bombilla que no alumbra y punto); y el otro día de repente veo una especie de serpentina de luces rojas intermitentes a lo lejos, ¿qué era?, pues un perro que en lugar de collar tenía una especie de iluminación navideña en el cuello. El perro iba acompañado de su dueño, está claro, pero ni al animal ni al dueño se les veía hasta que estuvieron a 10 metros.- Neumáticos con tacos: Está llegando el invierno y empieza a haber hielo en las calles. El hielo caminando tiene peligro, pero con bicicleta y cuesta abajo ya ni te cuento.
- Cestuca delantera: Lo de poner una cestuca en una bici de montaña es idea mía, no compartida por el aficionado. Pero mira, no puedo ir todo el santo día con una mochila a la espalda. La cestuca permite llevar el bolso, aparte de un chaleco reflectante. Tengo que admitir que por las noches voy con él puesto, reduce significativamente el riesgo de ser arrollada, aunque aumenta notoriamente el vitolismo. Es imposible combinar el atuendo diario con una chaleco reflectante :-)
Arriba estamos bicicleta y yo dispuestas a ir a montar en bici por los alrededores de Oslo.
Hay que decir que a 15 minutos de casa ya puedes bicicletear por en medio del bosque. Este día nos fuimos a Maridalsvann, un lago al norte de Oslo que además de estar convenientemente urbanizado para poder ir de "tur" o sea, de excursión, por los alrededores. También es la fuente de agua de la ciudad. No tengo claro si en verano se puede bañar uno ahí, espero que no, sería un tanto asqueroso beber el agua de baño de los Osleños :-p
domingo, 18 de noviembre de 2007
HABEMUS PISO
Casi 11 meses después del desembarco en Oslo, el tandem Hovdal/Torriente se ha vuelto a mudar. No sé porqué será pero hay algo que me hace pensar que cada vez me parezco más a Bill Murray, Atrapado en el tiempo. En lugar de despertarme todas las mañanas en el día de la marmota; me despierto todas las mañanas en el día de la mudanza. A ver quien acierta cuantas mudanzas hemos hecho en ¡los últimos 18 meses!... Estoy más que harta de hacer/deshacer cajas... Menos mal que el pisuco éste, lo hemos comprado, ahora ya no es tan fácil decir "me mudo", así que con poco de suerte estaremos aquí muuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo :-)
El tema de la compra de piso en Noruega es "peculiar". Funciona más o menos así:
- Lo primero que hay que hacer es ir al banco a averiguar si ta da o no un crédito, y si te lo da, de cuánto dinero. Se fija reunión con el banco en cuestión, le cuentas cuánto ganas, si tienes otros créditos o no, si tienes ahorrillos o no; y al cabo de una semana o asín te envían una carta donde dice que si te compras un piso, ellos te dan un crédito de tanto. Si no te compras piso, no hay crédito que valga, claro está. Y si te lo compras seis meses después de recibir la carta, tienes que volver a negociar con el banco porque la carta en cuestión, ya no es válida.
- Con la carta en tu poder, ya puedes empezar a ver pisos. Antes también podías, pero era sólo para "ver". Se ve pero no se compra. Sin carta no hay puja, sin puja no hay compra.
- La visita a los pisos es organizada, por supuesto. La agencia fija el día y la hora, o el "Visning" como se dice en vikingo. Normalmente suele haber visita dos días, una hora de visita cada día. Y allá te plantas tú, y otros tropecientos interesados en el piso (estuvimos en uno que si no había 30 personas en 65 m2 no había ninguna). Y te paseas por la casa arriba y abajo mirando si te convence o no. Y escuchando las opiniones de los otros, que a lo mejor son más expertos en esto del visning y ven cosas que tú no ves. Tú, que eres más o menos educado, no te atreves a abrir los armarios y curiosear demasiado. Muchas veces el dueño del piso está también en el visning, y resulta un tanto raro.
- Tras el visning te vas a casa provisto de un bonito prospecto a todo color, en papel de calidad y de súper diseño, donde te explican las peculiaridades del piso. Y con esto, y lo que te acuerdas de la visita, decides si pujas por el piso o no. Si has estado en el visning el primer día, siempre tienes a oportunidad de volver el segundo día a verlo otra vez. Pero si fuiste en el segundo día, no hay oportunidad extra que valga, y hay que lanzarse a la piscina. El prospecto tiene el precio de salida del piso, y a partir de ahí los interesados pujan. El que más puja, se lo queda. Cada cierto tiempo recibes un sms informándote de nuevas pujas. Si has pujado y luego te arrepientes, mala suerte, una vez que firmas la puja es vinculante y debes comprar el piso. Si no lo compras, te toca pagar no sé qué. ¿Quizás los gastos de organizar un nuevo visning?
- Nosotros vimos nuestro piso justo el día antes de irnos de vacaciones. Tuvimos suerte y lo vimos solos, porque el visning era el día que nos íbamos y yo hablé con la agencia a ver si podían enseñarnoslo antes. Y sí, pudieron, pero fue la dueña quien nos lo enseñó (por supuesto nada de abrir armarios). Y nada, nos fuimos (sin prospecto), y al día siguiente cogimos un avión a Santander. Dos días después mandamos un fax para pujar y nos fuimos de excursión a Bilbao. Y allí estábamos en el Guggenheim cuando de repente nos damos cuenta de que no hemos recibido ningún mensaje de la agencia informándonos de más pujas. Tap, tap, taptarap, taptarap, taptarap, esperamos y esperamos todo el día, hasta las seis de la tarde (hora en la que acababa el tiempo de puja). Y nada, no había habido otras pujas, así que ¡el piso era nuestro! Impresionante, parece ser que ese fin de semana fue el primero con sol después de 2 meses de lluvía contínua y la gente no estaba pa' pujas si no más bien para tomar el sol.
Así que nos quedamos con el piso, y encima decidimos cuándo entrábamos. 3 meses después, para así cumplir con nuestro contrato de alquiler. Y aquí estamos, instalados ya en nuestra propiedad. No hemos hecho fotos, y ahora es de noche, que desmerece mucho, así que os pongo una selección de las fotos del prospecto de la agencia, para que os hagáis una idea. Recordad, los cuadros y muebles, NO SON NUESTROS :-) Esta semana haré fotos reales (o eso espero)


miércoles, 17 de octubre de 2007
LA LUZ
Que en Escandinavia hay escasez de luz es algo que todo hijo de vecino sabe... Lo que no sabe todo hijo de vecino es que a los escandinavos, además, les gusta no tener luz.
El otoño ya ha llegado a Noruega, aquellos días interminables con luz hasta las once de la noche, hace ya mucho tiempo que no los veo. Ahora nos acercamos peligrosamente al momento en el que uno sale de casa de noche, y sale del trabajo de noche; la luz del día se verá solo desde la ventana de la ofi.
Menos mal que por ahora "lorenzo" aguanta y todavía se le ve durante bastantes horas. Lo que no llego a entender del todo es porqué, cuando se hace de noche, se raciona la luz eléctrica. Racionar, lo que se dice racionar, no se raciona, pero desde luego no se derrocha tampoco. Por alguna misteriosa razón, en las calles ponen una farola a graaaaaaaan distancia de la siguiente, con el siguiente resultado: no se ve nada. Así que uno va en la bici y no ve un pimiento, como se despiste mucho se traga uno de los múltiples baches en el asfalto (el capítulo, ¿pero cuándo van a asfaltar las calles?, lo dejaré para otro momento); por no hablar de los pobres paseantes de perros, a poco que el paseante viva un poco alejado del centro - ejemplo Valdenoja en Santander, o Pedralbes en Barcelona, o el Viso en Madrid - ¡tiene que salir con chaleco reflectante para que le vean los coches!
Desde luego, se pasan un poco estos vikingos. Alguién me ha explicado que claro, cuando hay nieve se refleja mucho la luz y entonces no hace falta alumbrar tanto... Hummmm, estoy de acuerdo con el comentario, pero... ¿Hasta la llegada de la nieve a una ciudad como Oslo, léase... a finales de Diciembre, repartirá el ayuntamiento linternucas para los pobres emigrantes acostumbrados al despliegue de luz y color español?.
El otoño ya ha llegado a Noruega, aquellos días interminables con luz hasta las once de la noche, hace ya mucho tiempo que no los veo. Ahora nos acercamos peligrosamente al momento en el que uno sale de casa de noche, y sale del trabajo de noche; la luz del día se verá solo desde la ventana de la ofi.
Menos mal que por ahora "lorenzo" aguanta y todavía se le ve durante bastantes horas. Lo que no llego a entender del todo es porqué, cuando se hace de noche, se raciona la luz eléctrica. Racionar, lo que se dice racionar, no se raciona, pero desde luego no se derrocha tampoco. Por alguna misteriosa razón, en las calles ponen una farola a graaaaaaaan distancia de la siguiente, con el siguiente resultado: no se ve nada. Así que uno va en la bici y no ve un pimiento, como se despiste mucho se traga uno de los múltiples baches en el asfalto (el capítulo, ¿pero cuándo van a asfaltar las calles?, lo dejaré para otro momento); por no hablar de los pobres paseantes de perros, a poco que el paseante viva un poco alejado del centro - ejemplo Valdenoja en Santander, o Pedralbes en Barcelona, o el Viso en Madrid - ¡tiene que salir con chaleco reflectante para que le vean los coches!
Desde luego, se pasan un poco estos vikingos. Alguién me ha explicado que claro, cuando hay nieve se refleja mucho la luz y entonces no hace falta alumbrar tanto... Hummmm, estoy de acuerdo con el comentario, pero... ¿Hasta la llegada de la nieve a una ciudad como Oslo, léase... a finales de Diciembre, repartirá el ayuntamiento linternucas para los pobres emigrantes acostumbrados al despliegue de luz y color español?.
viernes, 14 de septiembre de 2007
GAUSTASTOPPEN - EXCURSION UEP
El pasado domingo, la delegación noruega de la Unión Excursionista Pacharán se armó de valor, decidió dejar su vida sendentaria y se lanzó sin pensar a practicar el excursionismo.
Como hacía siglos que no íbamos a la montaña, decidimos empezar por algo "facilito".
Montaña elegida: Gaustastoppen
Altura: 1880 metros
Ruta 1, tiempo estimado para llegar a la cima: 3 horas. Desnivel 900 metros
Ruta 2, tiempo estimado para llegar a la cima: 6 horas. Desnivel 2000 metros. (Presidente, al loro, ¡6 horas!, ésta es de las que a ti te gustan :-)
¿Ruta seleccionada?: Evidentemente, la número 2, ¿alguno lo dudaba?.
Estado tras llegar a la cima... Una imagen vale más que mil palabras:
¡ Madre mía que machada! De verdad que tengo que empezar ya a conocer mis propias limitaciones y darme cuenta que no estoy "tan en forma" como yo me creo :-p
He tenido agujetas 3 días, en la oficina ya se partían según me veían aparecer cojeando.

Arriba en la cima, observaréis una antena, allí justo hay un refugio y fue donde nos quedamos a dormir...
Soplaba un viento de flipar la cabeza, así que entre el pedregal y el vendabal, la última hora me costó bastante. Pero mira, mereció la pena. La vista desde arriba es impresionante, desde la cima se puede ver una sexta parte de Noruega, desde la montaña que está al lado de Oslo (donde estuvimos con las bicis), hasta Jotunheimen (parque nacional en medio del país).

La excursión me encantó, de verdad, en invierno volveremos a hacer esquí de montaña, eso sí, ¡subiremos por la ruta 1!
Como hacía siglos que no íbamos a la montaña, decidimos empezar por algo "facilito".
Montaña elegida: Gaustastoppen
Altura: 1880 metros
Ruta 1, tiempo estimado para llegar a la cima: 3 horas. Desnivel 900 metros
Ruta 2, tiempo estimado para llegar a la cima: 6 horas. Desnivel 2000 metros. (Presidente, al loro, ¡6 horas!, ésta es de las que a ti te gustan :-)
¿Ruta seleccionada?: Evidentemente, la número 2, ¿alguno lo dudaba?.
Estado tras llegar a la cima... Una imagen vale más que mil palabras:
¡ Madre mía que machada! De verdad que tengo que empezar ya a conocer mis propias limitaciones y darme cuenta que no estoy "tan en forma" como yo me creo :-pHe tenido agujetas 3 días, en la oficina ya se partían según me veían aparecer cojeando.
Aunque, hay que decir la verdad, la foto no es una imagen fiel de la realidad... La excursión fue una pasada, las primeras tres horas entre bosques...

Arriba en la cima, observaréis una antena, allí justo hay un refugio y fue donde nos quedamos a dormir...
Soplaba un viento de flipar la cabeza, así que entre el pedregal y el vendabal, la última hora me costó bastante. Pero mira, mereció la pena. La vista desde arriba es impresionante, desde la cima se puede ver una sexta parte de Noruega, desde la montaña que está al lado de Oslo (donde estuvimos con las bicis), hasta Jotunheimen (parque nacional en medio del país).
La excursión me encantó, de verdad, en invierno volveremos a hacer esquí de montaña, eso sí, ¡subiremos por la ruta 1!
lunes, 10 de septiembre de 2007
DE DOMINGO
Hace un par de domingos he descubierto donde se meten los noruegos los días de fiesta, tenía cierta curisosidad con esto. Uno sale a la calle un domingo con sol y buen tiempo, y ¿a quién ves?, pues a nadie.
¿Qué pasa con estos nórdicos?, ¿no salen a hacer el dominguero o qué?... Pues sí, sí que salen, pero no a la calle, se van a la montaña. En el caso de Oslo, se van aquí al lao', a la montaña que está al oeste.
Asi que el domingo en cuestión, nos cogemos Gaute y yo las bicis, las subimos en el metro, y nos disponemos a dar una vueltuca por Nordmarka (usease la montañuca ésta + alrededores de Oslo). Yo ya había visualizado bucólico paseo entre bosques y lagos, pero mira, mi gozo en un pozo, salgo del metro y ¡aquello parece la Gran Vía!.
¿Pero qué hacen todos éstos aquí? Entre ciclistas; corredores varios; estudiantes de erasmus con cara de pez y pretendiendo "hacer el noruego y ser súper deportistas"; viejecillos en bastante buen estado de forma; grupos de adolescentes; y representantes de partidos políticos varios en plena campaña electoral y que intentan por todos los medios darte el panfletito correspondiente a pesar de verte que vas en la bici... ¡Allí no hay quien pare!. Hala, todos pa' casa, ¿qué es este despliegue de sociabilidad y asome de la faz semblante ?.
Entre los paseantes, y no entre los representantes políticos, nos encontramos al primer ministro paseando con su mujer. Tranquilamente. Sin guardaspaldas ni ná. Qué cosas, Oslo es igualito que Madrid, a ver quien es el primero que me cuenta que ha visto a Zapatitos paseando con Sonsoles por la Casa de Campo.
¿Qué pasa con estos nórdicos?, ¿no salen a hacer el dominguero o qué?... Pues sí, sí que salen, pero no a la calle, se van a la montaña. En el caso de Oslo, se van aquí al lao', a la montaña que está al oeste.
Asi que el domingo en cuestión, nos cogemos Gaute y yo las bicis, las subimos en el metro, y nos disponemos a dar una vueltuca por Nordmarka (usease la montañuca ésta + alrededores de Oslo). Yo ya había visualizado bucólico paseo entre bosques y lagos, pero mira, mi gozo en un pozo, salgo del metro y ¡aquello parece la Gran Vía!.
¿Pero qué hacen todos éstos aquí? Entre ciclistas; corredores varios; estudiantes de erasmus con cara de pez y pretendiendo "hacer el noruego y ser súper deportistas"; viejecillos en bastante buen estado de forma; grupos de adolescentes; y representantes de partidos políticos varios en plena campaña electoral y que intentan por todos los medios darte el panfletito correspondiente a pesar de verte que vas en la bici... ¡Allí no hay quien pare!. Hala, todos pa' casa, ¿qué es este despliegue de sociabilidad y asome de la faz semblante ?.
Entre los paseantes, y no entre los representantes políticos, nos encontramos al primer ministro paseando con su mujer. Tranquilamente. Sin guardaspaldas ni ná. Qué cosas, Oslo es igualito que Madrid, a ver quien es el primero que me cuenta que ha visto a Zapatitos paseando con Sonsoles por la Casa de Campo.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Y LLEGÓ EL OTOÑO
Ya estamos de vuelta de vacaciones, atendiendo a las peticiones de "actualice su blog más a menudo que está usted hecha una vaga"; voy a hacer propósito de enmienda e intentaré publicar entraducas semanalmente... A ver si lo consigo.
Sí que llegó el otoño, sí, o para ser más exactos, la primavera y el verano todavía no tengo claro si han pasado por aquí o no. Recuerdo que en junio hizo bueno una semana, incluso nos bañamos en el fiordo a las 9 de la noche, véase documento gráfico:

Estamos blancuchos, normal, es a principios de junio... Aquí era cuando todavía pensábamos que teníamos "todo el verano por delante". Já, que ironía, lo que teníamos por delante eran dos meses de lluvia constante... No exagero, creo que entre junio y julio no ha llovido cuatro días, el resto ha sido un no parar. Hasta hubo un momento que pensaban que se iba a desbordar el rio que cruza Oslo.
No tengo documento gráfico, que pena, y eso que hubo muchas tardes en las que parecía que el cielo se desplomaba sobre nuestras cabezas, en las que estuve a punto de sacar foto.
Ahora hemos vuelto de vacaciones, Santander y Menorca, sol, calorcito, playa, cervezucas, pinchucos de tortilla... Sólo diez días, pero han sabido a gloria... ¿Y qué nos encontramos al volver?. Pues sorprendentemente hemos tenido una semana de calor, IMPRESIONANTE, he estado a punto de guardar la ropa de invierno (seguía en el armario, total, el verano nunca llegó), peeeeeeeero, va a ser que no, el lunes volvió el otoño.
Esta mañana 6 graditos, mi jefe que vive en no sé que sitio perdido del mundo con 4 grados menos que en Oslo, ha quitado hielo del coche para ir a trabajar. ¡Qué suerte!
O sea, de verdad, ¿qué es esto?, no se puede ir en bicicleta echando de menos los guantes un 29 de Agosto... No, no, no, no... Aquí hay algo que no va bien... Por favor, que alguien venga de visita, por alguna curiosa casualidad de la vida, cada vez que hay visitucas hace bueno, ¡visitas sois mi última esperanza! Venid, venid, venid
Sí que llegó el otoño, sí, o para ser más exactos, la primavera y el verano todavía no tengo claro si han pasado por aquí o no. Recuerdo que en junio hizo bueno una semana, incluso nos bañamos en el fiordo a las 9 de la noche, véase documento gráfico:

Estamos blancuchos, normal, es a principios de junio... Aquí era cuando todavía pensábamos que teníamos "todo el verano por delante". Já, que ironía, lo que teníamos por delante eran dos meses de lluvia constante... No exagero, creo que entre junio y julio no ha llovido cuatro días, el resto ha sido un no parar. Hasta hubo un momento que pensaban que se iba a desbordar el rio que cruza Oslo.
No tengo documento gráfico, que pena, y eso que hubo muchas tardes en las que parecía que el cielo se desplomaba sobre nuestras cabezas, en las que estuve a punto de sacar foto.
Ahora hemos vuelto de vacaciones, Santander y Menorca, sol, calorcito, playa, cervezucas, pinchucos de tortilla... Sólo diez días, pero han sabido a gloria... ¿Y qué nos encontramos al volver?. Pues sorprendentemente hemos tenido una semana de calor, IMPRESIONANTE, he estado a punto de guardar la ropa de invierno (seguía en el armario, total, el verano nunca llegó), peeeeeeeero, va a ser que no, el lunes volvió el otoño.
Esta mañana 6 graditos, mi jefe que vive en no sé que sitio perdido del mundo con 4 grados menos que en Oslo, ha quitado hielo del coche para ir a trabajar. ¡Qué suerte!
O sea, de verdad, ¿qué es esto?, no se puede ir en bicicleta echando de menos los guantes un 29 de Agosto... No, no, no, no... Aquí hay algo que no va bien... Por favor, que alguien venga de visita, por alguna curiosa casualidad de la vida, cada vez que hay visitucas hace bueno, ¡visitas sois mi última esperanza! Venid, venid, venid
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